Las catedrales francesas son auténticas joyas del patrimonio, testigos imponentes de la historia y la creatividad humana. Celebradas en la literatura, plasmadas en la pintura e inmortalizadas en innumerables relatos, han inspirado a generaciones de artistas y atraen cada año a millones de visitantes de todo el mundo. Su esplendor arquitectónico y su atmósfera espiritual fascinan a quienes las recorren, ofreciendo una experiencia que va más allá de la contemplación. Visitar estos monumentos excepcionales es también una invitación a descubrir sus singulares detalles y a sumergirse en la riqueza cultural de las magníficas ciudades que las albergan.
La primera de la lista: la Catedral Notre-Dame de Chartres, en Valle del Loira
Notre-Dame de Chartres Cathedral, Cloître Notre Dame, Chartres, France

No puedes visitar Chartres sin admirar su majestuosa catedral gótica, fundada en 1145 en honor a la Virgen María. Este imponente templo alberga un extraordinario patrimonio, que incluye un tesoro oculto y un enigmático laberinto (la catedral te pide que no lo conviertas en un juego). La catedral Notre-Dame de Chartres posee también una preciosa reliquia: el velo que, según se cuenta, llevaba María cuando esperaba al niño Jesús. Pero la catedral es también, y sobre todo, famosa por su excepcional colección de vidrieras medievales, con una superficie de unos 2.600 m², una de las mayores del mundo. No es de extrañar, pues, que fuera uno de los cinco primeros monumentos franceses inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1979, siendo además la primera catedral inscrita. Hoy en día, Chartres sigue siendo un importante centro del arte de las vidrieras, con numerosos talleres de maestros vidrieros dedicados a la restauración y a la creación contemporánea. No dudes en aprovechar tu estancia para visitar el museo de vidrieras. Los gourmets podrán probar el macaron de Chartres, cuya receta pretende rivalizar con la de la capital. Juzga tú mismo, saboreando uno a la sombra de la catedral.
La catedral más conocida: Notre-Dame de París
Notre-Dame de Paris, Parvis Notre Dame - Place Jean-Paul II, Paris, France

Notre-Dame de París, inmortalizada por Victor Hugo, vela la capital desde 1345. Antes del trágico incendio de 2019, recibía 12 millones de visitantes al año, lo que la convertía en el monumento más visitado de Francia y uno de los más populares del mundo. ¿La razón de esta popularidad? El esplendor del lugar, por supuesto, sus vidrieras y rosetones mundialmente famosos, combinados con su idílica ubicación a orillas del Sena, en la ciudad más bella del mundo. La catedral también cuenta con el órgano más grande de Francia, con 5 teclados y casi 8.000 tubos de hasta 10 metros de altura. Es fácil comprender la magia de la música que se eleva desde los campanarios. Su reapertura, el 8 de diciembre de 2024, ha generado una gran expectación y supone un nuevo aliciente para este joya francesa. Planifica tu visita gracias a la aplicación oficial. Lo ideal es acompañar esta visita con un paseo por los muelles y los bouquinistes, puestos de libreros a orillas del Sena.
El valor de los savoir-faire en Francia
Paris

La catedral más misteriosa: Notre-Dame de Estrasburgo, en Alsacia
Pl. de la Cathédrale, 67000 Strasbourg, France

La Catedral Notre-Dame de Estrasburgo, en Alsacia, indiscutiblemente es una maravilla. De hecho, durante los 5 años que estuvo cerrada Notre-Dame de París, se convirtió en la catedral más visitada de Francia. Pero también es un lugar lleno de misterio. Y en concreto, su rosetón es lo que fascina al mundo. También conocido como la Rosa de Erwin, en referencia a su creador, el maestro Erwin von Steinbach, es una obra maestra de la arquitectura gótica del siglo XIII, y sus 13,6 metros de diámetro lo convierten en uno de los más grandes de su época. A diferencia de otras grandes catedrales francesas, cuyos rosetones suelen tener 12 pétalos, un número simbólico, el rosetón de Estrasburgo se distingue por sus 16 pétalos... Y la explicación no es otra que una inteligente mezcla de lo artístico, divino y las matemáticas. El arquitecto Erwin quiso utilizar el número 8 como símbolo, con 16 pétalos (2x8) y 32 lancetas (4×8). El 8 simboliza la perfección divina. Un toque al estilo Código Da Vinci que sin duda atraerá a los visitantes amantes de los enigmas.
La catedral más alta: Saint-Pierre de Beauvais, en el norte de París
Cathedrale de Beauvais, Rue de l'Étamine, Beauvais, France

Este soberbio edificio del siglo XIII situado en el corazón de Beauvais, en la región de Altos de Francia, es una de las mayores catedrales góticas de Francia. De hecho, su bóveda ostenta el récord de altura, con 48 metros en el coro. Todo un récord para los constructores de la Edad Media. Lugar de visita obligada en el norte de Francia, la catedral de Beauvais alberga también dos relojes excepcionales. Un reloj astronómico medieval, conocido como reloj «Chanoine Musique», el reloj de carillón más antiguo que se conserva en la actualidad. También hay un reloj astronómico del siglo XIX, que consta de no menos de 90.000 piezas, 52 esferas y 68 autómatas distribuidos en un impresionante mueble de 12 metros de alto por 5 metros de ancho. Sólo por esta joya ya merece la pena visitarla. A la salida de la catedral, aprovecha para ver la casa más antigua de Beauvais, construida en el siglo XV y con muros de entramado de madera y adobe. Un poco más lejos, la calle Nicolas Pastour también alberga casas antiguas con entramado de madera y ofrece una hermosa vista de Saint-Pierre.
La más regia: la Catedral Basílica de Saint-Denis, cerca de París
Basilique Cathédrale Saint-Denis, Rue de la Légion d'Honneur, Saint-Denis, France

La Basílica de Saint-Denis, obra maestra del gótico al norte de París, fue construida entre los siglos XII y XIII sobre la tumba de Saint-Denis, mártir cristiano. Última morada de los reyes de Francia, alberga nada menos que 70 tumbas esculpidas, entre ellas las de María Antonieta, Luis XVI, Enrique II y Catalina de Médicis. Necrópolis real desde el siglo VII, la basílica tuvo su origen como iglesia probablemente en el siglo V y, a partir del siglo XII, adquirió el rango de catedral basílica de Saint-Denis, siendo un modelo arquitectónico por sus excepcionales bóvedas y vidrieras, símbolos de lo divino. Está considerada una de las cunas del arte gótico, y su inmenso crucero, iluminado por dos sublimes rosetones de más de 12 metros de diámetro, sirvió de inspiración para otra gran catedral: Notre-Dame de París. No te vayas de Saint-Denis sin pasear por otro remanso de paz, el sublime Parque de la Legión de Honor.
La catedral más grande: Notre-Dame de Amiens, en la región de Altos de Francia
Notre-Dame d'Amiens, Place Notre Dame, Amiens, France

Con 7.700 m² y 146 m de largo, y un volumen de unos 220.000 m³, la catedral de Amiens, en la región francesa de Altos de Francia, no solo es la mayor catedral de Francia, sino también la mayor catedral medieval del mundo, con un volumen interior equivalente al doble del de Notre-Dame de París. Su altura bajo la bóveda alcanza los 42 metros, lo que la convierte también en la más alta bajo nave. La Catedral Notre-Dame de Amiens es también un motivo de orgullo para los amienses. Su fachada oeste, ricamente esculpida, presenta portadas dedicadas respectivamente a San Firmin, al Beau Dieu y a la Virgen María. Arriba, un gran rosetón de 13 metros de diámetro ilumina el interior de la catedral, suntuosa ilustración del radiante estilo gótico del siglo XIII. Tras subir 150 escalones, colócate bajo este rosetón y disfrutarás de una vista sublime del campanario.
Gárgolas, macarons y canales...
Altos de Francia

La más roja: la Catedral Sainte-Cécile de Albi, en Occitania
Cathedrale Sainte-Cecile d'Albi, Boulevard Général Sibille, Albi, France

Roja, rosa o quizá incluso anaranjada, el color de la catedral de Albi, en Occitania, pasa por todos los matices según la posición del sol. En cualquier caso, Santa Cecilia ostenta un récord indiscutible: es la catedral de ladrillos más grande del mundo. El primer ladrillo se colocó el 15 de agosto de 1282, y desde entonces esta imponente fortaleza ha sido el orgullo de los albigenses. Y con razón: la catedral alberga la mayor representación medieval del Juicio Final y el órgano clásico más grande de Francia. Al salir de la iglesia, deléitate con los Jeannots d'Albi, una sabrosa galleta escalfada en agua con anís, o la Gimblette d'Albi, una pequeña galleta de almendra espolvoreada con azúcar, y da también un buen paseo a orillas del río Tarn.
La más excesiva: la Catedral Notre-Dame de Reims, en Champagne
Notre-Dame de Reims, Place du Cardinal Luçon, Reims, France

Es un monumento religioso de superlativos, que encarna grandeza, luz e historia. Con sus impresionantes 6.650 metros cuadrados, la Catedral de Notre-Dame de Reims, en Champagne, es uno de los edificios religiosos más grandes de Francia. Su majestuosa estructura, bañada de luz gracias a sus inmensas vidrieras, la convierte también en una de las más luminosas. Pero eso no es todo: también presume de una increíble riqueza escultórica, albergando nada menos que 2.303 estatuas, un récord mundial que atestigua el genio artístico de sus constructores. Lugar emblemático de la coronación de los reyes de Francia, fue escenario de ceremonias históricas, empezando por la de Clodoveo, primer rey bautizado aquí por Saint Rémi. A lo largo de los siglos, 33 reyes fueron coronados aquí, haciendo de la catedral parte de la epopeya política y espiritual del reino. Obra maestra del arte gótico, también es famosa por sus dos esbeltas torres, su Ángel de la sonrisa que fascina a los visitantes y su papel principal en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. ¿Lo mejor? Al salir de la iglesia, podrás visitar una de las casas y bodegas de champán, también inscritas en la lista de la UNESCO.
La más pictórica: la Catedral Notre-Dame de l'Assomption en Rouen, Normandía
Cathédrale Notre-Dame de Rouen, Place de la Cathédrale, Rouen, France

Pintada 30 veces por Claude Monet, Notre-Dame de l'Assomption en Rouen, Normandía, es una de las catedrales más pictóricas de Francia. De hecho, esta serie sobre la catedral contribuyó en gran medida a la fama del lugar. Durante dos años, de 1892 a 1894, Monet pintó vistas de la portada oeste desde distintos ángulos y a diferentes horas del día. Es una obra hechizante, hoy repartidas en museos de todo el mundo, que ha rendido eterno homenaje a esta fachada única, cuyo encanto reside en su falta de simetría. Con sus 151 metros de aguja, la catedral de Rouan es también la más alta de Francia. El 11 de julio de 2024, Francia se estremeció ante las imágenes del incendio que la asoló, temiendo que se repitiera la tragedia de Notre-Dame de París. Pero afortunadamente la aguja de Rouen conserva su altura, y su récord. No te vayas de la ciudad sin visitar el Museo de Bellas Artes, en particular la galería Depeaux, para admirar las obras de Monet.
La más gótica: la Catedral Saint-Étienne de Sens, en Borgoña
Cathédrale Saint-Étienne de Sens, Place de la République, Sens, France

La primera catedral gótica de la Cristiandad, Saint-Étienne de Sens, situada en Borgoña, es un importante monumento de la arquitectura medieval. Su construcción, iniciada en 1130 por el arzobispo Henri Sanglier, pretendía reflejar el poder del arzobispado de Sens, que en aquella época tenía influencia sobre varias diócesis, entre ellas París y Chartres. Consagrada en 1164 por el papa Alejandro III, presenta una innovadora estructura de arcos de crucería, que ofrece un vasto y armonioso espacio interior. Entre sus tesoros, la catedral alberga vidrieras que retratan la evolución del vitral desde el siglo XII hasta el XIX, y la vidriera del concierto celeste es considerada una de sus obras maestras. También alberga el mausoleo del Delfín, hijo de Luis XV, y de su esposa. Y por si fuera poco para hacer de Saint-Étienne de Sens una de las catedrales más emblemáticas de Francia, esta gran dama gótica ostenta también el récord de la campana más pesada, la «Savienne». Un palmarés impresionante que bien merece una visita. En Sens, también podrás hacer maravillosos descubrimientos visitando el mercado cubierto o los sublimes Jardines de la Orangerie.

Por Marie Raymond
Periodista
Periodista especializada en turismo y cultura, Marie tiene una verdadera debilidad: escribir en cualquier lugar, pero nunca en una oficina. Se inspira en el ambiente del momento y el movimiento.